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Proyecto educativo

Ideario

El documento fundacional de la Escuela: de dónde venimos, en qué creemos y desde qué pedagogía educamos.

Análisis de la realidad

La afirmación según la cual las sociedades occidentales desarrolladas están sufriendo una “crisis de valores” es un tópico muy trillado pero, no por eso, deja ser verdad. En el sentido más amplio, una causa importante de esta crisis es la transformación que han vivido estas sociedades, pasando de una estructuración social basada en la familia como núcleo más importante de influencia en la sociedad, a otros nuevos núcleos de influencia social que pertenecen a un mismo grupo generacional (Eisenstadt 1956).

A lo largo de la historia social de la juventud se ha valorado esta situación de diferentes formas, ya que en cierta medida esta transformación es necesaria para cualquier cambio social, pero un número importante de observadores desde distintos puntos de vista han visto estos cambios como negativos y estas inquietudes han impulsado la creación de nuevas entidades para educar a estos niños y jóvenes en el contexto del tiempo libre. Estas iniciativas han partido de diferentes perspectivas políticas, sociales y religiosas e incluso de algunas que pretenden ser “neutrales” en estas cuestiones, o al menos educar desde un consenso de valores ampliamente aceptado como reacción contra la intolerancia experimentada en otros sectores.

Juventud para Cristo nació en 1948 como una entidad al servicio de las iglesias evangélicas de este país y por eso comparte con ellas una misma cosmovisión genérica de la que surge su proyecto educativo de cara a los miembros de estas comunidades y también de cara a la sociedad en general. Como su nombre indica, se dirigió principalmente a los jóvenes aunque estaba involucrada en un amplio abanico de edades. En esa época el pueblo evangélico de ese país vivía una situación de discriminación religiosa y la fuerza de este movimiento se centró en animar a los jóvenes a vivir y expresar los valores que provenían de su fe a pesar de la situación de prohibición externa. Si no se podían realizar grandes convocatorias, se hacían salidas al campo. Si no se podían poner rótulos públicos, se hacía correr la voz de persona a persona. Lo que se consideraba importante era vivir y comunicar la vigencia de una relación personal con Jesucristo.

En este sentido Juventud para Cristo compartía la visión de la realidad otros grupos evangélicos, pero también fue una iniciativa de renovación dentro de estas comunidades, sobre todo en la introducción de medios nuevos para dar a conocer los valores de su fe en la sociedad y hacerlo con creatividad y celebración en el contexto del ocio. El proyecto de montar una escuela de educadores en el ocio respondía a ciertas carencias identificadas en nuestras congregaciones.

En primer lugar es importante notar que, como sector de la población, iglesias evangélicas tienen un alto nivel de actividad en la organización de colonias y actividades para niños, adolescentes y jóvenes en el tiempo libre. Pero también es importante notar que es un sector que está creciendo. Algunas de estas comunidades se han duplicado en número de miembros en la última década.

En segundo lugar, con toda la actividad del sector, existe una gran necesidad de formación de monitores y directores de actividades para niños y jóvenes que realizan casi cada una de estas congregaciones evangélicas. Aunque una parte de las actividades más comunes suelen ser de carácter semanal y realizadas en el interior de los locales de las iglesias, y también que muchas de las salidas que se hacen son de carácter familiar e intergeneracional, no deja de ser patente una carencia de formación específica en el sector.

En tercer lugar, los comentarios de personas que han asistido a otras escuelas de tiempo libre para obtener algún título oficial coinciden en destacar la relativa dificultad de encajar la formación recibida en su contexto de actuación. Por su formación personal, muchos prefieren recibir seminarios y cursos no homologados pero que provienen de su mismo sector, antes que recibir un curso oficial que tiene otra ideología y contexto institucional de trasfondo. Muchos miembros del equipo de la Escuela Evangélica de Educadores en el Ocio han asistido a una escuela de ocio de confesión católica por afinidad pero todos coinciden en que a pesar de cierta afinidad encuentran grandes diferencias que tienen repercusiones en la preparación necesaria para atender las necesidades y expectativas que surgen en el ámbito de las iglesias evangélicas.

Al mismo tiempo, algunos del equipo que hemos trabajado en ambos sectores, estamos convencidos de que el modelo educativo de la pedagogía del ocio y todo el campo de la animación socio-cultural puede aportar mucho a la labor educativa de las iglesias evangélicas. Pero hace falta un espacio de reflexión propia para poder fomentar y aprovechar al máximo ese diálogo y aportación.

Como entidad, nuestro proyecto surge de un análisis de la situación humana fundamental y permanente que se basa en nuestra fe cristiana y que se detalla en el ideario que se presenta a continuación. Pero también responde a una necesidad de los niños y jóvenes en una sociedad determinada. El proyecto específico de la escuela responde a la falta de formación de los dirigentes de estas actividades en nuestro sector.

La Escuela está dirigida principalmente a la formación de educadores en el tiempo libre de las iglesias evangélicas de Cataluña, pero se pretende a la vez ofrecer nuestros servicios a aquellas personas que puedan estar interesadas en nuestra formación. Al ser un proyecto de las iglesias evangélicas, pretende ser una educación en la fe, realizada frente a la comunidad cristiana, centrada en la educación de valores y no en el adoctrinamiento, anunciando a Jesucristo como Salvador y liberador hoy, presentándolo como modelo de persona y como modelo de sociedad alternativa, con sus valores de justicia, paz, amor, solidaridad, igualdad, servicio y alegría

Convivencia del grupo
Convivencia del grupo

Ideario — opciones de fondo

Las ocho opciones que sostienen todo lo que hacemos: de dónde parte nuestra mirada sobre la realidad, sobre las personas y sobre la sociedad.

01

Una educación basada en una cosmovisión determinada

Cuando la Biblia comienza con la frase "En el principio, Dios creó el cielo y la tierra." entendemos que nos indica dos cosas. El universo tiene una existencia objetiva y es resultado de la obra creadora de Dios. Por tanto existe una realidad a analizar y tiene su origen en un Dios personal e independiente de su creación. La realidad no sólo existe, sino que se puede conocer hasta cierto punto. Tiene un diseño inteligente y por eso una pedagogía de descubrimiento se basa en la realidad, no en la subjetividad total en la que cada uno construye su universo personal.

02

Una visión integral de las personas

El ser humano es una unidad integrada por sus partes física, intelectual, social y espiritual, con capacidad para relacionarse con su Creador. La educación en el ocio o en cualquier otro campo debería tener en cuenta esta realidad. Es decir, en el esplai también se piensa, en la escuela participan los cuerpos, y la espiritualidad es una dimensión importante en toda la vida. Creemos que las personas son seres creados por Dios en su imagen y semejanza. Por tanto, cada persona tiene un valor infinito porque es única en el mundo. Por el hecho de ser creados por Dios a su imagen y semejanza a las personas también son creadoras y creativas, teniendo múltiples habilidades, valores y talentos personales que pueden y deben ser potenciados de forma adecuada e integral.

03

La libertad y la responsabilidad

Como persona con la libertad de decidir dentro de los límites de su finitud cada uno es responsable de sus decisiones y tiene la capacidad de relacionarse de una forma armoniosa con Dios, con el resto de seres humanos y con el resto de la creación. El ser humano es libre para escoger su camino a la vida, pero esa misma libertad implica una responsabilidad en las propias decisiones y acciones. El individuo puede ser más libre de lo que es, pudiendo aspirar a algo mejor: amar a Dios y amar a los demás.

04

La contradicción esencial del ser humano

Por lo general, el ser humano no vive según la libertad y armonía por la que fue creado sino que ha escogido el camino del egoísmo, el dominio, la ignorancia y la esclavitud. El resultado es que está enajenado hacia sí mismo, su entorno, el resto de personas y su Creador. La sociedad es el resultado del conjunto de virtudes y vicios de los individuos que se han formado a lo largo de la historia humana. Por esto no se puede cambiar la sociedad sin cambiar a los individuos que la forman. Los seres humanos necesitan de la intervención de Dios con el fin de volver a su camino. La libertad no se fundamenta sólo en que cada uno pueda hacer aquello que quiera sino que cada uno quiera hacer esas cosas para las que fue creado, cómo amar y darse a los demás.

05

La vida como respuesta de gratitud y celebración

La esencia de la fe cristiana evangélica estriba en que Dios se ha revelado en la persona de Jesucristo y hace posible un nuevo modelo de persona y de sociedad de acuerdo a su plan original. Por tanto, la actitud más básica de la vida consiste en vivirla como respuesta y celebración por la generosidad de Dios.

06

Modelo de persona

Jesucristo es el modelo de persona nueva de nuestro proyecto educativo puesto que enseña, vive y hace posible que los demás vivan el estilo de vida por el que fueron creados.

07

Modelo de sociedad

Proponemos a Jesucristo como modelo de una nueva humanidad (personas) y, por tanto, como medio de cambio orientada a una sociedad mejor (colectivos). Pensamos que la persona no es autosuficiente, y que necesita del resto de individuos para crecer y desarrollarse. Por tanto, el diálogo con los demás (y esto incluye el diálogo de la propia fe) dentro del contexto contemporáneo e histórico actual es una necesidad inherente al hombre. Pensamos que la educación de cariz cristiano promueve el cambio en las personas, comunidades, sociedades y estructuras, ya que no sólo forma: también transforma. Declaramos también que el objetivo de toda educación que toma como modelo el Evangelio, es el de promover un concepto de comunidad y sociedad abierto a personas de diferentes razas, culturas, clases sociales, y sexo que rompa barreras y clichés preestablecidos, ya que todos somos iguales ante Dios. Por estas razones, un distintivo importante de los cristianos evangélicos es la importancia que tiene la comunidad de fe. Quienes siguen el camino de Jesús deben dar ejemplo de una sociedad alternativa con su vida en comunidad y deben trasladar estos valores a los demás con su servicio y testimonio a un mundo lleno de enajenación y de injusticia.

08

Un estilo pedagógico que parte del ejemplo de Jesús

Aunque este es un tema muy rico y que cualquier resumen debe entenderse como una aproximación puntual más que una declaración definitiva, al menos los siguientes aspectos de la pedagogía de Jesús nos sirven como modelo.

Un estilo pedagógico que parte del ejemplo de Jesús ↓
Actividad al aire libre
Actividad al aire libre

Un estilo pedagógico que parte del ejemplo de Jesús

Los aspectos de la pedagogía de Jesús que nos sirven de modelo, desarrollados uno a uno.

La vida del educador como medio educativo

Jesús es la encarnación de la enseñanza de Dios en la humanidad. El Apóstol Juan lo describió como en el Verbo. Es contenido y medio educativo al mismo tiempo. Este hecho marcó su pedagogía. Su coherencia le confería una autoridad insólita. Daba ejemplo de lo que enseñaba. Denunció el estilo pedagógico de otros que separaban el conocimiento del comportamiento. Hablaba de practicar la verdad y no sólo predicarla. Invitaba a quienes le escuchaban a seguirle, a imitar su vida, no sólo a seguir sus consejos. Hablaba de transmitir vida a los demás y no simplemente ideas. Al dejar a sus discípulos dijo que tal y como Dios le había enviado, Él les enviaba como representantes vivos de la vida de Dios. Para el educador cristiano, pues, esto implica que debe existir coherencia entre palabra y acción. No se puede transmitir una vida que no se tiene. La vivencia personal de la fe es necesaria para poder transmitirla.

La contextualización

La pedagogía de Dios en Jesucristo empezó unos treinta años antes que se pusiera a hablar. Hacía falta un conocimiento a fondo del contexto de los destinatarios de su mensaje y una identificación total con ellos. Su lenguaje y el contenido metafórico de su doctrina no tuvo su origen en la academia ni fue fruto de la abstracción, sino de la realidad que le rodeaba. Por esto es imprescindible que cualquier proyecto educativo parta de las raíces de identidad personal, familiar, social y cultural de los participantes.

Creemos que un profundo sentido de identidad cultural no está contradicho con un énfasis en la importancia de la reconciliación, comunicación e intercambio con otras culturas. Nuestro proyecto es catalán porque nació aquí y se desarrolla aquí. Pero también se ha enriquecido mediante el intercambio cultural que, de hecho, es una de las mejores herramientas para entender, analizar y transformar la cultura propia.

La importancia del individuo

La pedagogía de Jesús fue personalizada. Respondió a las necesidades del individuo. Habló de Dios como a un padre que corrió para abrazar a su hijo descaminado. Se comparó a un pastor que conoce a cada oveja por su nombre. Por tanto, debe existir una dimensión personal e individualizada en la pedagogía del educador cristiano. Su tarea es dar perspectivas y provocar inquietudes respecto a la cultura, los símbolos, los compromisos, las normas, la vida en común, etc. Debe ser capaz de formar internamente unas actitudes, valores y comportamientos propios, dando a cada persona la opción para que elija su propio camino a la vida y la sociedad. La educación debe ayudar a descubrir a niños, adolescentes y jóvenes su propia personalidad y que ésta se manifieste de forma expresiva y creativa.

Lo cotidiano

Jesús escogió a sus discípulos para que “estuvieran con Él” (Marcos 3:14) Enseñó de forma itinerante, en el mercado, en los campos, en la calle. Las metáforas que utilizó también reflejan ese hecho. Esto tiene muchas implicaciones para el educador cristiano especialmente en la búsqueda de una integración entre fe y vida. La calidad de la vida espiritual de una persona debe verse en sus relaciones y en el servicio a los demás. Se deben transmitir valores y actitudes que se aprenden en la convivencia. No sólo afecta a los aspectos conscientes del comportamiento sino que también es necesario que se internalicen. El ocio es un contexto ideal para este tipo de “contagio” o influencia interpersonal.

Las relaciones personales, familiares y comunitarias

Jesús es quien resumió la vida moral con dos mandamientos, el amor a Dios y el amor al prójimo. El educador cristiano cree, pues, que sin el amor no se puede aprender nada. Este principio tiene aplicación en la metodología pedagógica desde el nivel más elemental de la relación educador-educando y un correspondiente énfasis en los contenidos de crecimiento personal y las habilidades sociales que esto implica, una metodología prioritaria de trabajo en grupos, un énfasis en el trabajo intergeneracional y con las familias, la reconciliación intercultural, el conocer y valorar su cultura pero también la de los demás, y la reconciliación entre distintas clases socio-económicas. La comunidad de fe es el referente concreto que evita que estos valores se conviertan en mera utopía. Una forma importante de reforzar los valores de comunidad y ayuda mutua en el crecimiento personal es con los principios de la pedagogía cooperativa y el trabajo en equipo. Entendemos que la familia es el primer contexto educativo. La educación en el ocio apoya a la familia y optamos intencionadamente por estos dos contextos como privilegiados de cara a la educación en valores ya que enfatizan la necesidad de coherencia en la vida cotidiana, más que simple conocimiento cómo podría ser el caso de la educación formal. Asimismo recalcamos la importancia de formar para una visión unificada y coherente de la vida armonizando las influencias de las diferentes instituciones educativas.

Una vida de testimonio y servicio a los demás

Jesús tenía muy claro cuál era su misión. La resume por medio de las palabras del profeta Isaías “El Espíritu del Señor descansa sobre mí, ya que Él me ha ungido para llevar la buena nueva a los desvalidos, me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos ya los ciegos el retorno a la luz, a dejar en libertad a los oprimidos ya proclamar el año de gracia del Señor.” Contenía los dos elementos esenciales de su mensaje: expresar la realidad de Dios y de servir a los demás en su Nombre.

Una pedagogía activa y un aprendizaje mediante la experiencia

Para transmitir su misión a sus seguidores, Jesús les conducía con él durante un rato para, más tarde, encaminarlos directamente a la acción. Los enviaba a predicar y actuar de acuerdo con estos principios. Más tarde les ayudaba a analizar y aprender de su experiencia. Por esta razón rechazamos el divorcio común entre pedagogías tradicionales que se centran en las palabras y pedagogías activas que se centran exclusivamente en la acción. Reivindicamos un proceso global de aprendizaje que incluye acción, reflexión, la aportación de conocimientos de otros y la nueva aplicación de la experiencia de cada individuo y de la comunidad.

Una metodología inductiva

Los recursos didácticos más utilizados por Jesús fueron la pregunta y la parábola. Despertaba interés e inquietud antes de aportar respuestas o información nueva.

Una pedagogía de confrontación por el cambio personal y social

En contraste con una sociedad relativista de que todo depende, Jesús tenía muy claro cuál era el camino de Dios y cuál era la diferencia entre el bien y el mal. No sentía miedo a confrontar a la gente con su necesidad de cambiar.

La participación

Entendemos que Jesús rechazó el modelo jerárquico para la organización de sus discípulos, diciendo que “quien quiera ser el primero debe ser su servidor.” Por tanto optamos por un estilo de organización y aprendizaje participativo, donde la aportación de cada individuo es importante y las habilidades de escuchar, comunicarse, trabajar juntos y resolver conflictos son prioritarios.

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